Recuerdos
En esta serie, las fotografías de sus seres queridos son congeladas en bloques de hielo como un gesto simbólico frente al paso del tiempo. La imagen, tradicionalmente entendida como un intento de preservar la memoria, se enfrenta aquí a su propia fragilidad.
El hielo actúa como una doble metáfora: congela, protege y detiene de forma aparente, del mismo modo que la fotografía fija un instante. Sin embargo, ambos comparten una condición inevitable: el deshielo. El tiempo continúa su curso y aquello que parecía inmóvil comienza a transformarse, a diluirse, a desaparecer.
Estas imágenes no buscan conservar eternamente, sino evidenciar la imposibilidad de hacerlo. El agua que gotea, las grietas que aparecen y la deformación progresiva de los rostros nos recuerdan que la memoria es mutable, que el recuerdo cambia y que la permanencia es solo una ilusión momentánea.
Recuerdos es una reflexión sobre el afecto, la pérdida y la aceptación de lo efímero: una tensión constante entre el deseo de retener y la necesidad de dejar ir.









