BAJO MI PIEL
Desde su inicio en 2011, el proyecto Bajo mi piel ha sido para Catá un ritual de conexión y recuerdo. Esta obra performática comenzó con el acto simbólico de colocar fotografías de sus seres queridos debajo de la piel de su mano, convirtiendo así su propia epidermis en un santuario para el legado de quienes quiere. Cada imagen se convierte una metáfora de cómo llevamos a quienes queremos dentro de nosotros.
En el año 2020, realiza una pieza de videoarte y una composición musical original. En el video, su mano se convierte en un violín, ejecutando una melodía que emerge de sus propios sentimientos y recuerdos. Mientras tanto, las semillas plantadas debajo de la piel de su palma comienzan a germinar, un proceso que simboliza el crecimiento y la perpetuidad de las memorias.










