
























A FLOR DE PIEL
A FLOR DE PIEL. MARÍA
“A flor de piel” es un proyecto artístico autobiográfico en el que Catá utiliza su cuerpo como diario viviente. A través de cosidos reales en la palma de su mano, Catá retrata los rostros de personas significativas en su vida: familia, amigos, parejas y profesores. Estas personas, que han dejado una huella en su existencia, se entrelazan con su historia personal, construyendo una narrativa que continuará hasta que ya no queden hojas sobre las que escribir.
Para Catá, el cuerpo humano es un lienzo que refleja nuestro entorno y vivencias. Las interacciones con los demás nos marcan, y sus imágenes se proyectan sobre nosotros, recordándonos de dónde venimos. Estos momentos se almacenan en la memoria, aunque eventualmente puedan desvanecerse, dejando solo los objetos materiales y las huellas que las personas dejan atrás. Los cosidos en su piel simbolizan la unión y la separación, el dolor y el cariño.
El acto de coser los rostros de seres queridos en su piel es una acción performática y simbólica de la pérdida y el olvido. Es un ritual que expresa tanto el deseo como el rechazo, la dependencia y la independencia, donde finalmente solo quedan las huellas de los momentos vividos. Estos cosidos son temporales y están destinados a ser olvidados, pero buscan ser conservados a través de la memoria, el cuerpo y el video.
Cada puntada y cada hilo en la piel de David Catá representan un acto de afecto, un intento de acercarse a las personas que representan, recordando que en algún momento su mano tocó la de ellos. Este proceso documenta su vida, ofreciendo una forma de sanar y comprender su propio pasado, calmando las cicatrices en su historia familiar y personal.
“A flor de piel” es un proyecto que va más allá de la representación visual, convirtiéndose en una experiencia emotiva y reflexiva sobre la naturaleza efímera de la existencia y la persistencia de la memoria.